Querido Profesor:

¿Sabe?; hace unos días pasé por el colegio donde Usted apareció una mañana de abril , cuando recién estrenábamos uniforme , desde esa mañana nuestro salón nunca más fue el mismo.

Ya habíamos escuchado del profesor Alfredo Candela; solo esperábamos conocerlo   , su ingreso al salón estuvo rodeado de una aura mística: unos lentes gruesos , su caminar tranquilo y unos libros bajo el brazo , aumentó la inquietud por escuchar su clase.

Y cual director de orquesta, comenzó a dialogar sobre la Historia del Perú  , los personajes , las anécdotas , pasaron a un segundo plano, para seguir su voz y sus apuntes en la pizarra, con esa dibujada letra , que hasta ahora me es difícil imitar.

Me acuerdo que en el recreo , el patio me pareció minúsculo , frente a su  gran conocimiento de la historia, había una extraña pero contagiante pasión que Usted le ponía a sus clases, luego vinieron las lecturas de Basadre , sus famosas preguntas que debíamos traer resueltas en la siguiente clase  ; eso motivó horas de horas de ir a la Biblioteca de San Isidro, al principio fue por obligación ; después por placer y al final por conocer la historia como Usted la contaba.

Años después los mismos libros que usted nos recomendó, me los pidieron en la Universidad, por supuesto que yo , no solo tenía la ventaja de haberlos leído, sino el orgullo de haberlo llevado con Usted, para mí la Historia del Perú ,dejó de ser un curso ; se convirtió en la experiencia de tener ese sentimiento llamado Perú en cada una de mis clases.

Ya profesional y por designio del destino , me tocó el reto de asumir una Cátedra Universitaria y cuando revisaba mis clases, allí apareció Usted de nuevo , recordaba sus exámenes orales que nunca fueron temidos , Usted tenía la virtud de no preguntar sino de conversar sobre la Historia, lo apliqué con mis alumnos y funcionó ; claro que funcionó.

Recuerdo que en una reunión de ex alumnos , muchos se reunieron pensando que Usted nos volvería a dar una clase magistral , pero no fue así , todos sabíamos que Usted ya no estaba con nosotros, pasó algo curioso : nadie quería aceptar que Usted nos había dejado , es más : algunos miraban a la calle esperando que Usted llegue en su carro , pero no fue así , nunca más fue así .

Profesor ¿Por qué ahora recuerdo todo esto?  , porque todos los alumnos somos productos de lo que sus profesores han sembrado en nuestros espíritus , y Usted si que lo hizo para siempre , en cada reunión Usted es el Gran Presente, y detrás de cada éxito de cada uno de sus alumnos estará siempre , la huella y la voz de ese gran maestro Alfredo Candela . ¡ Gracias Maestro !

Y le escribo después de haberme preguntado infinitas veces , por qué los Maestros se van antes que los alumnos,  por qué la muerte los secuestra en vida, o ¿será acaso? que es parte de su misión , la de enseñar en otros escenarios donde el tiempo y el espacio no existen  ¿ eso no es la Historia?  , eso es y será Alfredo Candela Ferrari  , el Maestro de la Historia, el del caminar tranquilo, el de la voz melodiosa, el inmortal hombre que detrás de sus lentes escondía al apasionado hombre universal de la Historia, esa persona fue Nuestro Maestro, el nunca olvidado ser ,  del cual todos tenemos un buen recuerdo .

Y le escribo estas líneas porque hace unos días  pasé por el colegio San Vicente de Paúl de Surquillo , y ... ¿Sabe? ….   (La historia continúa



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Alfredo Candela Ferrari (+) Nec mortale sonans 15 de julio de 1995